Me gradué en la Universidad de Navarra y comencé mi carrera en estudios de arquitectura de Madrid y Ámsterdam, participando en proyectos de viviendas y oficinas.
Posteriormente fundé, junto a una compañera, la Asociación Building Their Future, con la que construimos un colegio en Kenia —siete aulas, una cocina, baños y una zona de juegos— con la colaboración de más de cien voluntarios.
Esa experiencia marcó mi manera de entender la arquitectura: como una herramienta real para mejorar la vida de las personas.
Tras esa etapa, trabajé en una consultoría urbana, elaborando proyectos para regiones de América Latina, África y Asia, centrados en el impacto social y la planificación sostenible. También participé en iniciativas más locales en el entorno de Vitoria-Gasteiz.
Con los años, sentí la necesidad de volver a una escala más directa: la vivienda, los espacios que habitamos a diario, las reformas que cambian la forma de vivir. Así nació este estudio.
Hoy acompaño a comunidades, empresas y particulares a abordar sus proyectos con criterio técnico y serenidad, desde informes o licencias hasta reformas y rehabilitaciones completas.
Cada encargo se desarrolla con atención individual, comunicación constante y soluciones proporcionadas: ni más ni menos de lo que se necesita.
Creo que una buena arquitectura no es la que se impone, sino la que resuelve.